Saltan los lirios del campo prometidos,
evitando ser engullidos
por la tierra vengativa.
Para caer sobre el techo angosto
de tus manos de florero,
donde la tierra está aún trazada y vigente.
Tu boca sopla
y avispas salen del tallo.
Continuas soplando
y el lirio estornuda con tu aliento
desaprezandose y hullendo.
Belial.
lunes, 30 de noviembre de 2015
miércoles, 28 de octubre de 2015
Perseguido
De lugares que ya no visito
sigo siendo dueño.
Las canchas solas,
me persiguen.
Las vías del tren
clavadas en mis piernas
como tornillos.
El vapor cubre mi rostro.
De las esquinas salen dioses
tirando baldados de pintura
por mi camino.
Con tan solo un vistazo.
mis pasos presionan la luz.
Atrás está el cielo amarillo
cortando su cuerpo
con una nube.
Mi hogar queda dos pasos delante.
del lugar imaginario,
Todo se mueve solo,
y en la noción de serse.
solo se desgasta.
Belial
Primer Infierno
Cueva de la desesperación
con estalagmitas de cemento.
con estalagmitas de cemento.
En torno
la oscuridad impenetrable,
ébano líquido.
oscuro desierto.
la oscuridad impenetrable,
ébano líquido.
oscuro desierto.
¡Oh ciudad!
que aquí yaces
en el abandono.
Para la tierra
eres carnicera cesárea.
Recuerdo de miedos incalculables,
nuestro primer infierno.
que aquí yaces
en el abandono.
Para la tierra
eres carnicera cesárea.
Recuerdo de miedos incalculables,
nuestro primer infierno.
Belial.
Extravío
Amo el brillo de tus ojos
cuando no me miran,
y a la vez saben
que los míos los están mirando.
Amo lo jugoso de tus labios
cuando no me besan,
y a su vez saben que los míos
mueren por bailar con ellos
al compás de un largo respiro.
Amo tu mente
cuando está en los afanes cotidianos,
y a pesar de eso,
escapa un momento
para encontrarse conmigo
en algún lugar del infinito
Belial
cuando no me miran,
y a la vez saben
que los míos los están mirando.
Amo lo jugoso de tus labios
cuando no me besan,
y a su vez saben que los míos
mueren por bailar con ellos
al compás de un largo respiro.
Amo tu mente
cuando está en los afanes cotidianos,
y a pesar de eso,
escapa un momento
para encontrarse conmigo
en algún lugar del infinito
Belial
sábado, 17 de octubre de 2015
En El Penal
Un pájaro pintado en celda me escupe con su culo.
De vez en cuando
nada viene a visitarme.
Ahí es cuando me veo limpio de heridas.
De vez en cuando
nada viene a visitarme.
Ahí es cuando me veo limpio de heridas.
Relleno de sangre,
aparezco de pie sobre el vendaje.
Los caminos recorridos sin mirar,
estrujan sus piedras
en mi rostro de cráter.
aparezco de pie sobre el vendaje.
Los caminos recorridos sin mirar,
estrujan sus piedras
en mi rostro de cráter.
Las serpientes que saltaron a mi encuentro
reposan en mi clavícula.
Mi carne presa de desniveles y turbulencias;
se encuentra envuelta en tela de recuerdos,
y la araña nada que viene.
Mis cenizas se esparcen
en la sombra de un sueño.
Trabajo tocando los paisajes
que la mente olvida
El cabello del pasto
corta profundo en mi memoria.
Estiro mis musculos en las verticales cortinas.
y aguardo un amanecer carcelario...
Nada ha vuelto a visitarme...
Yo me escapo
en la magia de soltarme.
Estiro mis musculos en las verticales cortinas.
y aguardo un amanecer carcelario...
Nada ha vuelto a visitarme...
Yo me escapo
en la magia de soltarme.
Belial
sábado, 10 de octubre de 2015
Refugios
Esquivando los aplausos mortales,
el artista como un zancudo
se escabulle de las miradas transeúntes.
Tal vez buscando hendir su mirada en un sitio telarañoso,
acudirá a las grutas benefactoras de melancolía,
o al piso dueño y señor de la mezcla,
y podrá preguntarse
cuanto polvo le atañirá
a su vida de objeto.
Belial
el artista como un zancudo
se escabulle de las miradas transeúntes.
Tal vez buscando hendir su mirada en un sitio telarañoso,
acudirá a las grutas benefactoras de melancolía,
o al piso dueño y señor de la mezcla,
y podrá preguntarse
cuanto polvo le atañirá
a su vida de objeto.
Belial
Sobredosis
Lleno de cansancio
un manojo de piel
se tumbó en el camino
El vació lo había despertado.
Su cuerpo se destapó arrugado y delgado
como un párpado
Estaba ya muy cansado.
Se podía notar en las ojeras de su sombra
al vigilar con paciencia
su estadía por la nada.
En el carisma de su rostro en el aluminio.
En sus ojos blancos,
paisaje de agujas,
En los rincones donde rumiaba con la boca sellada.
Sus pies de madera
recorren con paso firme los borrones
de un silencio.
Belial.
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